Nuestra Alicia

- Fecha -

2018

- Lugar -

Port, Xàbia

- Idioma -

Valenciano - Castellano

El pasado sábado 28 de julio se celebró el XXII AJEDREZ VIVIENTE DE XÀBIA, evento que organiza desde 1996 la Comisión de Fiestas Mare de Déu de Loreto con el patrocinio del Ayuntamiento, y que este año contó con la colaboración de CaixaBank (Fundación La Caixa) y del Patronato Provincial de Turismo Costa Blanca. Esta original iniciativa recibió en 2002 el galardón de Fiesta de Interés Turístico Nacional. Este año se cambió la ubicación, celebrándose en la avenida de Lepanto, donde se instalaron sendas gradas, estimándose la asistencia en un millar de personas, siendo la entrada libre y gratuita.

El pasado sábado 28 de julio se celebró el XXII AJEDREZ VIVIENTE DE XÀBIA, evento que organiza desde 1996 la Comisión de Fiestas Mare de Déu de Loreto con el patrocinio del Ayuntamiento, y que este año contó con la colaboración de CaixaBank (Fundación La Caixa) y del Patronato Provincial de Turismo Costa Blanca. Esta original iniciativa recibió en 2002 el galardón de Fiesta de Interés Turístico Nacional. Este año se cambió la ubicación, celebrándose en la avenida de Lepanto, donde se instalaron sendas gradas, estimándose la asistencia en un millar de personas, siendo la entrada libre y gratuita.

En el preámbulo, el alcalde de la localidad, José Chulvi, y el presidente de la comisión organizadora, Vicente Gavilà, entregaron unas placas conmemorativas a la niña Iris Cholbi (clasificada en el Torneo Hogueras de San Juan) que dirigió las piezas negras y a Javier Gomis, que condujo las blancas, representante de la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar (AEPAE), entidad Invitada de Honor de la presente edición. (En los accesos al recinto se dispusieron stands para recibir donaciones para AEPAE).

Se representó Alicia en el país de las maravillas, actualizado al siglo XXI con el tema del acoso escolar como hilo conductor, en adaptación para ajedrez viviente teatral escrita por Raquel Violero y Héctor Cruañes, que llevaron, asimismo, la dirección de escena. Su libreto, abordado con un guion de hierro que enlazaba escenificaciones, diálogos, textos de narración, danza, indicaciones de luminotecnia, efectos especiales, megafonía y música en directo (con la dificultad añadida de la edad de los figurantes), y aunando un original argumento con una temática social y reivindicativa, sorprendió a los espectadores, removiendo conciencias, sin perder la frescura, el sentido del humor, la vistosidad y la espectacularidad. En suma, una calidad de escritura teatral al máximo nivel en la innovadora modalidad del ajedrez viviente teatral. La coordinación general corrió a cargo de José Erades y del director del Ajedrez Viviente, Rafael Andarias.

La partida que servió de base para la representación fue V. Sanduleac-C. Stroe, Timisoara, 1999.

La obra se inició con la aparición de Alicia, una niña feliz que leía e imaginaba historias con sus padres, pero que al hacerse mayor perdió el interés por la lectura, evitando relacionarse con sus padres. Intentó encajar en el instituto donde es testigo de una situación de bullying a una de sus compañeras. Entonces, el mundo de las maravillas con sus símbolos y arquetipos (el universo junguiano) se abrió ante ella para deformar la realidad.

Alicia llegó a una plaza, donde la acosadora de su clase, convertida en la Reina Roja, dicta cómo tiene que vestir la gente e incluso comportarse en el mundo de las maravillas, teniendo todos que ir vestidos de rojo como ella. La Reina Roja invita a Alicia a su palacio y, al aparecer ella vestida de azul —un color que nunca se ha llevado— es objeto de burlas, por lo que las ayudantes de la Reina cambiaron a Alicia de ropa para que encajase en su mundo despojándola de su personalidad. Justo en ese momento, entró su madre, reencarnada en el Sombrerero, preguntándole sobre su identidad devolviéndole la curiosidad a Alicia.

Esta curiosidad la llevó hasta el eterno té de las cinco, donde estrambóticos personajes vivían atrapados en la monotonía, celebrando todos los días el rito de la toma del té y su posterior baile. Alicia empezó a cuestionarlo todo, provocando que parte de su bando saliera de la rutina y empezara a actuar para cambiar las cosas. Este grupo formado por Alicia, La Sombrerera y el Conejo Blanco, que era su padre, visitaron al Rey Blanco, que representaba al profesor, inactivo ante las situaciones de bullying, que les convenció para no hacer nada y quedarse en su palacio seguro, abandonando al resto de gente al sufrimiento de la Reina Roja.

En ese momento, el inconsciente de Alicia, que ya estuvo hablándole durante toda la obra, se hizo visible en su mente para sacar la verdad a la luz y hacer que ella pueda convencer a todos para luchar contra la Reina Roja.

La representación terminó con una batalla entre los dos bandos: el blanco, que representaba la libertad y la verdad, y el rojo, que encarnaba el terror de la Reina Roja. Finalmente, las piezas blancas vencieron y consiguieron traer la paz al mundo de la maravillas… y a la propia Alicia.

Participaron más de un centenar de personas entre músicos, bailarines, cantantes y figurantes, además de los cuarenta escolares que desempeñaron el papel de piezas de la partida. Intervinieron la Orquesta Sinfónica de Xàbia (compuesta por medio centenar de músicos, entre los 8 y 56 años, siendo la mayoría entre 8 y 18) bajo la batuta de Joan Bou, que compuso una partitura ex profeso para la obra; el Estudio de Danza Salomé Rodríguez (la propia Salomé apareció en la obra); y el Taller de Teatro Joven de Xàbia dirigido por Inma Sancho. Todos ellos realizaron un excelente y profesional trabajo.

Asimismo, debemos destacar la labor de la presentadora Irene Wittwer y de las narradoras Loli Quesada y Laura Giuliano, que estuvieron impecables en su cometido. Y en cuanto a los actores y actrices, aun a costa de dejarnos nombres por imposibilidad de espacio para citarlos a todos y que merecerían, sin duda, aparecer, mencionaremos a los siguientes: Berta Bolufer que encarnó el papel de Alicia y que pese a su juventud demostró unos magníficos dotes para la interpretación (durante la hora y media de duración mostró una memoria prodigiosa sin decaer en su actuación); Eva Genovés como la Sombrerera, también magnífica; Arnau Dkaidek que bordó el papel del nervioso Conejo Blanco; Carlos Alberto Doyle, impagable en su interpretación del Rey Blanco como profesor de la clase; Marta de Scals que como Marta la Cantaora interpretó dos temas, mostrando una voz insuperable; Desiré García, espectacular e inquietante, como la Reina Roja; y, finalmente, citar la encantadora interpretación de Heleia Utrera como Alicia niña.

Y, por supuesto, no tenemos que olvidar a la treintena de personas integrantes de la comisión y colaboradores que hacen posible que este evento se lleve a cabo, año tras año, mediante su trabajo en las más diversas áreas y que se recogen expresamente en programa de mano: decoración del recinto y la tarima de los jugadores, maquetación e impresión del programa, artista autor del cartel anunciador, montaje del tablero, vigilancia y seguridad, ayudantes de escena, megafonía y luminotecnia, fotografía y grabación de la actuación, vestuario, maquillaje y atrezzo.

Sin duda, se vivió una noche mágica en la que, casualmente, la Luna y Marte aparecieron durante la representación, cruzando el firmamento sobre la avenida, mostrando su simbolismo que era sincrónico con la obra, como dando influjos positivos para que fuera un éxito, como efectivamente así sucedió. Fue una noche para recordar.