1ª EDICIÓN 1996: COMIENZA NUESTRA ANDADURA

- Fecha -

1996

- Lugar -

Port, Xàbia

- Idioma -

Valenciano

Hacía años que me atraía la idea de organizar un ajedrez viviente, pero no fue hasta 1.995 cuando la Comisión de Fiestas del Puerto de Xàbia, conocedora de la misma, decidió programarla para el año siguiente con ocasión del I Centenario de sus Fiestas Patronales. El caso es que todo empezó con buen pie y en poco tiempo logramos el apoyo del Ayuntamiento y de la Caja de Ahorros del Mediterráneo.

Enseguida formé un equipo entusiasmado con el proyecto y nos pusimos a trabajar. Recordaba haber visto dos ajedreces vivientes: uno en Alicante, por los setenta; y otro en Alcoy, en 1.986, organizado por mi colega de afición y profesión, Ricardo Calvo, al que asistió Kasparov. Posteriormente, supe de uno celebrado en Bruselas, en 1988; y hace poco, en la era Internet, encontré otro en Marostica (Italia).

El primer paso a dar era la partida a elegir. Máximo Borrell en su libro “Ajedrez Brillante” aconseja escoger una corta y combinativa Aunque no las cita, es claro que se refiere a las clásicas de Anderssen (una de ellas fue la que se reprodujo en Alicante) y a algunas de Morphy (como así fue en Marostica 96).

Sin embargo, no me terminaba de convencer este criterio y, siguiendo el consejo ajedrecista, empecé a pensar con mi propia cabeza. Mi mayor duda radicaba en que una partida brillante y con sacrificios sólo podía ser apreciada por un ajedrecista, y ese no era mi objetivo. Yo quería que llegara a más gente. Cavilando al respecto, me acordé de una posición que había visto en un libro sobre Bronstein en la que todos los peones blancos penetran en cuña en el bando enemigo. De pronto, me percaté de que tenía lo que buscaba: una partida con una estética visual y que la simple contemplación de sus movimientos expresara lo que sucedía. Hasta un lego en ajedrez podía entenderla. Además, contenía otros elementos también importantes: casi todas las piezas se movían, tenía una duración adecuada y terminaba con un ataque al rey.

Prosiguiendo con mi búsqueda, descubrí una analogía entre la división del juego (apertura, medio juego y final) y la del teatro clásico (exposición, nudo y desenlace), que me llevó a la idea de construir un corto argumento a partir de la partida misma, que un narrador leería durante la representación.

El siguiente paso fue el tema de la música. Para ello, recabé la colaboración de un buen amigo, Bartolomé Miralles, entendido en la materia y muy creativo. Una vez explicadas las reglas básicas (no sabía jugar al ajedrez), le expuse mi idea que era simplemente seleccionar una música de fondo para la partida. Sin embargo, él no sólo se limitó a satisfacer mi petición. Tras reflexionar unos minutos, me preguntó: “¿qué carácter tiene la partida?”. Mientras pensaba la respuesta, intuitivamente capté por donde iba su inteligente pregunta. Le respondí que era de ataque, pero que existían jugadas románticas, con sacrificios, de ataque, desesperadas,… Enseguida, nos dimos cuenta que habíamos dado en el clavo. Aunque habría una música de fondo, ésta variaría en función del carácter de la posición. Así pues, empezamos a escuchar temas que inspirasen estas cualidades.

También se decidió invitar a algún jugador de relevancia que ayudase a su difusión ese primer año. La presencia del Gran Maestro de Ajedrez Miguel Illescas fue un respaldo decisivo. Además, acababa de lograr su mayor éxito profesional con su 5º puesto en el Torneo de Dos Hermanas y donde había entablado con el campeón del mundo Gary Kasparov. Su contrincante fue el Maestro Internacional alicantino Francisco Sánchez Guirado que desde ese año siguió vinculado a la Comisión, eligiendo la partida de cada año y siendo narrador en 2009. Así pues, el primer ajedrez viviente estaba en marcha.

La representación fue un rotundo éxito que contó con una numerosa asistencia de espectadores y la presencia de numerosos medios de comunicación.